Política

Las 5 lecciones de vida para aprender de Nelson Mandela

12-06-2018 Comentar

Este martes se cumplen 54 años del día en que el expresidente de Sudáfrica fue condenado a cadena perpetua. Pese a que no cumplió la totalidad de la condena, pasó casi 30 años tras las rejas. Su vida y sus enseñanzas son un ejemplo para muchos. 




Como líder, Mandela tenía una naturaleza incluyente. Su niñez en la zona rural de Cabo del Este, observando cómo los líderes tribales atendían los problemas de la comunidad, le inculcaron un sentido de acuerdos para abordar la política.

En prisión y durante su presidencia, Mandela se aseguró de que negros y blancos, xhosa y zulus, ingleses y africanos, comunistas y capitalistas, tuvieran acceso y representación equitativa.

Para Mandela, la inclusión de un amplio de grupo de personas en la toma de decisiones era la forma más pura de democracia.

Escuchar y esperar

Mandela se hizo conocido por escuchar todas las partes de la argumentación, tomando consejos y luego ofreciendo su análisis.

El expresidente hablabla hasta el final y entraba recién al debate en una etapa avanzada, así no sólo ganaba ventaja psicológica sino también la capacidad de cerrar la discusión.
La decisión final era de él, pero no antes de tomar en cuenta los consejos.

Mandela y los medios

Para ser un hombre que estuvo encerrado y alejado del mundo durante 28 años, Mandela tuvo un estimulante conocimiento de los medios. 

Mandela difería con miembros de su propio partido por su actitud ante la prensa.
Zapiro, caricaturista político sudafricano, recordaba que Mandela le dijo que disfrutaba mucho sus caricaturas, aún cuando el propio Mandela fue criticado y caricaturizado. 

El líder sabía cómo comportarse ante las cámaras y manipular el mundo de las celebridades; era tan natural y espontáneo tanto con estrellas de rock como con presidentes de otros países.

Esencialmente, aprovechó a los medios para transmitir una imagen de apertura con todo el mundo, lo que lo ayudó a ganarse a aquellos que lo veían con suspicacia y poder desperdigar su mensaje de humanidad en todo el planeta.

Llega un momento en que un líder debe guiar

A fines de los 80, cuando las ciudades sudafricanas estaban quemándose y la presión del aparato de seguridad recrudecía, Mandela comenzó a conversar y negociar en secreto con el Estado apartheid.

El expresidente abandonó su estilo de consenso, porque sabía que sus colegas del Congreso Nacional Africano no estarían de acuerdo o vetarían cualquier contacto con "el enemigo". Por lo tanto, lo hizo por su cuenta. Arriesgándose, siguió su instinto de que era un buen momento para negociar.

 El fin del ciclo

Uno de los legados más importantes de Mandela fue su decisión de dejar la presidencia después de cumplir un primer período. Muy pocos líderes africanos han renunciado al poder tan fácil y rápidamente. Predicó con el ejemplo y demostró que él no era más grande que la propia investidura presidencial.

Fue una lección sólo para los grandes: renuncia cuando estés en la cima. Hazte a un lado cuando el juego termine. Haz lo que tengas qué hacer, di adiós y sigue adelante.

Mandela no fue visto en público durante su último año de vida. Estaba débil, anciano y a veces olvidadizo. Con esa decisión, aún siguió dando de qué aprender.










Telesur

Nelson Mandela, presidente, Sudáfrica

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