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Tras 21 años de abandono, la confitería El Molino reabrirá sus puertas

10-11-2018 Comentar

Por una noche, el lugar apodado "la Tercera Cámara" fue donde se terminaron de acordar proyectos de ley, donde Presidentes celebraron sus cumpleaños y Norma Plá militaba por los derechos de los jubilados.



La Noche de los Museos es la ocasión perfecta para que la emblemática confitería El Molino reabra sus puertas, aunque sea solo por una noche. Luego de 21 años de abandono y de que haya cerrado sus puertas por problemas económicos, la Comisión Bicameral Administradora del Edificio decidió que es momento para mostrar el trabajo que realizaron en 70 días.

Aunque no hay fecha de apertura y los encargados de la restauración no se animan a fijar una, el trabajo que realizaron los restauradores junto con la UBA, la Universidad de Arte, el Ministerio de Interior y el Gobierno de la Ciudad en estos dos meses permitirá a los interesados visitar el salón de fiestas del primer piso y la emblemática confitería.

A partir de las 20 hasta las 3, el sábado se realizarán visitas guiadas en grupo de a 30 personas y por un tiempo aproximadamente de 20 minutos.

El icónico edificio para la Ciudad de Buenos Aires posee un estilo Art Nouveau. La restauración de El Molino implica mantener la estructura de raíz, encontrar cada pieza que se usó para su construcción y replicar el lugar que fue el centro de fiestas de las “familias tradicionales” de la Ciudad y el lugar de arreglos políticos de último momento para los legisladores nacionales.

“Poder recuperar el patrimonio es fundamental para recuperar la memoria. Si no tuviéramos esos anclajes del patrimonio, no podríamos recuperar la memoria y en estos edificios hay una memoria social muy fuerte”, valoró la asesora de la Comisión Mónica Capano, en diálogo con El Destape.

El Molino no fue solo una confitería. Ubicado en la esquina de Avenida Rivadavia y Avenida Callo en diagonal al Congreso, el restaurante fue el centro de la rosca política cuando un proyecto no tenía los votos para ser aprobado a tal punto de que “era considerada la tercera Cámara”.

“Acá bajaban los senadores y diputados a negociar los proyectos de Ley, era un ámbito importante desde lo político y social. Fue un lugar de reivindicación popular, en esa esquina Norma Plá hizo toda su tarea militante y todo eso lo tenemos que recuperar”, relató la restauradora y remarcó que el trabajo es “recuperar la memoria”.

En esa línea, Capano recordó su lucha como militante por el cupo femenino sancionado en 1991: “Nos juntábamos muchas mujeres en este lugar, estuvimos presionando para que la Ley de Cupos saliera y como en ese tiempo no teníamos celulares, veníamos a usar el teléfono público cuando una compañera no venía”.










El Destape (Marìa Miranda)

Confiterìa, El Molino, Porteño

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