Desde la cárcel reclama su libertad y habla de su hijo asesinado y su hija desaparecida

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Carmen Villalba, del Ejército del Pueblo Paraguayo, cumplió su condena de 18 años presa y cuenta su historia

31-07-2021 Comentar
No es una sino tres condenas las que acaba de cumplir, el lunes pasado, Carmen Villalba en el penal del Buen Pastor, el único de mujeres en Paraguay. Sin embargo todavía no tiene asegurada la libertad que tanto ansía, también para buscar a su hija Lichita, la adolescente desaparecida en el marco del operativo de las Fuerzas de Tareas Conjuntas en el que resultaron muertas dos niñas argentinas de 11 y 12 años en 2020.


Por Euge Murillo







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                                             Carmen Villalba, cuando la volvieron a detener en 2004.


Hace un par de semanas la acusaron de un intento de fuga increíble para quien estaba -y está- contando las horas que restan para dar por pagada su deuda con la sociedad.


“Mi condena no es jurídica, mi condena es política” dice Carmen Villalba de 49 años el día en el que recibe la notificación de que han compurgado los 18 años que dice su sentencia. El cargo es haber participado del secuestro que puso en escena al grupo armado autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) a principios de los 2000. Ella es una de sus principales cabezas y espera con ansias recuperar su libertad.

A pesar de que a las 00 hs del lunes pasado los números le daban el cumplimiento de su condena, todavía permanece privada de su libertad. Tanto ella como su abogada, Daisy Irala, coinciden en que caminan por terreno minado, su libertad es frágil y aunque ya pasaron casi veinte años de ese secuestro el caso de esta guerrillera ha tomado en el país vecino una gran repercusión mediática y política.


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Maria Edith Bordón de Debenardi, nuera de un ex ministro de Hacienda de la dictadura de Stroessner, gobierno de facto que estuvo en el poder en Paraguay desde 1953 hasta 1989, fue secuestrada el 16 de noviembre de 2002 en Asunción y mantenida en cautiverio por 64 días hasta ser liberada en el 2002. Carmen Villalba participó de ese secuestro y fue detenida en 2003. Durante los 18 años que estuvo privada de su libertad, asesinaron a su hijo Néstor de 14 años en el 2010 y desaparecieron a Lichita, de 15, una de sus mellizas. Este último hecho, ocurrido a fines del año pasado, tuvo resonancia internacional por haber sucedido en medio de un operativo en el que las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) asesinaron a dos niñas de 11 años -sobrinas de Carmen- y las vistieron de guerrilleras para justificar el crimen. En ese momento el actual presidente paraguayo, Mario Abdo Benitez, celebró el operativo.

“Mi deseo es salir y buscar la forma de impulsar una campaña para la búsqueda de mi hija. Articular voluntades. Desde la desaparición de Lichita, solo estuve concentrada en su búsqueda y en sortear miles de dificultades. Esa fue mi tarea central”, cuenta Carmen que desde que desapareció su hija estuvo articulando desde la cárcel diferentes misiones humanitarias internacionales que viajaron a Paraguay para recoger información sobre el paradero de la niña.

Para la libertad
La libertad de Carmen Villalba depende de un complejo entramado judicial y político, las claves están dispersas en estos 18 años en los que estuvo presa en el Buen Pastor, la única cárcel de mujeres de Asunción. En el año 2003, nueve meses después de haber sido detenida por el secuestro, Carmen se fugó. Sobre los pormenores de esa fuga, ella prefiere no dar detalles, dice que guarda esa anécdota -que ya tiene casi 20 años- para cuando ya no esté rodeada de las paredes del pabellón que comparte con 15 compañeras.

En el 2004, la capturaron nuevamente y le iniciaron una causa por resistencia a la autoridad: “Ese proceso estuvo desde el 2004 sin ningún tipo de actuación judicial, como era resistencia a la autoridad y ella tenía una condena mayor, los fiscales de ese momento no le dieron seguimiento por la intrascendencia de la pena. Pero en el 2018, cuando ella estaba muy cerca a cumplir su condena por el secuestro de Bordón, desde la Fiscalía General encabezada por Sandra Quiñones, se ordenó que se impute a Carmen Villalba por ese delito. Cambiaron la carátula y la imputación no fue por resistencia a la autoridad sino por intento de homicidio doloso a uno de los oficiales que habían participado en su detención. Después de 14 años tuvimos que enfrentarnos a ese juicio oral con un fiscal que solicitó 25 años de condena para Carmen y 10 años de medidas de seguridad: 35 en total. El Tribunal de Sentencia no dio lugar a este pedido pero condenó a Carmen Villalba a 17 años” explica la abogada que inició un proceso de apelación. Según el Artículo 494 del Código Penal paraguayo, el Juez de Ejecución tiene que revisar el cómputo practicado en la sentencia tomando en cuenta los días desde la restricción de la libertad. Es decir, desde el día en que la detuvieron por primera vez. La causa por el intento de homicidio reflotada en el 2018 y sucedida en el 2004, tiene su fecha de cumplimiento de condena en el año 2020, contando los días desde que Carmen fue detenida.

Existe un tercer hecho por el que Carmen también fue condenada y cumplió con la sentencia, la carátula señala “Toma de rehenes en la cárcel” y es del 2008. La versión de Carmen está muy alejada de esa acusación, según ella venía soportando el hostigamiento por parte del personal del penal, le habían retenido una carpeta con los dibujos de su hijo, no le dejaban tener a sus mellizas con ella en pleno periodo de lactancia, venía tolerando injusticias por parte de las autoridades hasta que finalmente reaccionó contra una de las celadoras. En el 2015 sucedió el juicio oral por este hecho y la condenaron a 7 años, según la ley paraguaya las penas más chicas son absorbidas por las penas más grandes. Otra condena cumplida.

Hace dos semanas encontraron cerca de la cárcel del Buen Pastor un paquete de explosivos. Primero los titulares adjudicaron eso a un intento de fuga de la guerrillera, luego a un enfrentamiento entre clanes dentro de la cárcel. ¿Quién que esté a punto de conseguir la libertad intentaría fugarse?


                Hallan celulares en celda de Carmen Villalba


“Nos tienen acostumbradas a que cada vez que Carmen está por salir reflotan una causa, ahora no tienen ninguna y entonces implantaron un mamarracho. Las causas se arman entre el Ministerio Público fiscal y la policía. El Poder Judicial que debe garantizar, observar y analizar también está manipulado. Ese organismo está convalidando o haciendo la vista gorda sobre procesos absolutamente descabellados porque son ilegales desde el comienzo” explica la abogada.

Un ejemplo de esto es el caso de Laura Villalba, hermana de Carmen, detenida en el operativo en el que las FTC asesinaron a sus dos hijas de 11 años: “Laura está desde noviembre del año pasado en un cuartel siendo una mujer civil, en un pabellón masculino. No recibe visitas, ponen excusas fundadas en la emergencia sanitaria, pero en todas las penitenciarías del país volvieron a la normalidad con respecto a ese punto. Recién esta última semana dieron la orden de traslado a un penal de mujeres” explica Daisy.


El peso de la condena

“Siento que estoy apoyada en una silla llena de vidrios”, dice mientras respira con dificultad a causa del asma. Hace una pausa y toma un poco de agua. En esos silencios se sostiene su esperanza: su libertad es la posibilidad de encontrar a su hija Lichita.

¿Crees que vas a salir?

Espero que sí. Yo ya cumplí mi condena, no estoy pidiendo ni exoneración ni reducción de condena. Me quisieron meter en un conflicto en el penal, algo que es inexistente. Fueron cambiando las versiones, primero dijeron que era un intento de fuga, después una pelea dentro de la cárcel entre clanes.


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Imágenes de la web incorporadas por M.D.

Carmen Villalba , Ejército del Pueblo Paraguayo , Paraguay, Fuerzas de Tareas Conjuntas

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