Interés General

Rodolfo Walsh y la contundencia de su Operación Masacre

09-01-2018 Comentar
En su 91 aniversario, recordamos al mejor de los nuestros a través de una de sus obras fundamentales.





Operación Masacre se ha convertido, con el paso del tiempo, en uno de los libros más reconocidos de la historia argentina reciente y paradigma del periodismo de investigación. Su originalidad y contundencia han hecho que 61 años después de su publicación, los hechos narrados sigan causando indignación.

Rodolfo Walsh no sólo consigue describir a la perfección un hecho histórico preciso como fue el fusilamiento de cinco hombres en los basurales de José León Suárez en junio de 1956, luego de un levantamiento cívico-militar, sino que también logra dar cuenta fehacientemente de la realidad de una época, signada por la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu.

"Escribí este libro para que fuera publicado, para que actuara [...] Investigué y relaté estos hechos tremendos para darlos a conocer en la forma más amplia, para que inspiren respeto, para que no puedan jamás repetirse", esta frase de Walsh condensa sus intenciones respecto a la obra.

Con su difusión, que comenzó a hacerse a partir de diciembre del '56, en pequeñas publicaciones y por vías clandestinas, y luego con la aparición del libro un año más tarde, el autor no buscó lucrar ni enriquecerse. Cada una de las tres reediciones -1964, 1969 y 1972- fue para corregir errores, reescribir fragmentos y agregar nuevos datos a la investigación.

Walsh estuvo comprometido con esta historia desde el primer momento. El 9 de junio de 1956, día en que se produjo la insurrección liderada por el general Juan José Valle, se encontraba jugando al ajedrez en un café de La Plata y presenció los tiros y la muerte al regresar a su casa. Meses más tarde llegó a sus oídos la noticia de que uno de los fusilados había sobrevivido a la masacre. No lo dudó ni un segundo y se involucró de lleno en la investigación. "Yo elijo el tema pero él también me elige a mí. Hay un sentimiemto básico de indignación, de solidaridad ante tamaña injusticia. Yo recién empezaba a hacer periodismo y no es extraño que influyera en mí la posibilidad de hacer una gran nota", sostuvo el autor.

Con el correr de los días fueron apareciendo sobrevivientes y con éstos más pruebas y testimonios para la denuncia de Walsh. El fusilamiento de civiles había sido infructuoso para las fuerzas de seguridad. De las catorce personas inocentes detenidas en una vivienda de Florida y condenadas a muerte por la aplicación de la ley marcial, sólo ejecutaron a cinco. Tres habían sido liberados con antelación y siete lograron escapar a las ráfagas de los fusiles.

Enriqueta Muñiz, una joven periodista, colabora con él durante la investigación, que se extiende desde el 23 de diciembre de 1956 hasta el 29 de abril de 1958. Juntos recorren los lugares de la tragedia; entrevistan a sobrevivientes, testigos y familiares; recolectan expedientes judiciales y consiguen pruebas fundamentales.

Walsh asume su trabajo como una obligación moral. Se compromete al máximo y lucha para que los crímenes no queden impunes. En el transcurso de su indagación recibe amenazas, debe abandonar su vivienda y adoptar una cédula de identidad falsa a nombre de Francisco Freyre.

Su investigación tiene el fin de sacar a la luz hechos ocultos y confusos que habían sido acallados o tergiversados por la prensa oficial. Walsh les da una conexión, une los fragmentos esparcidos tras la masacre y los ordena para que recuperen su sentido.

A partir de allí, el texto hace las veces de prueba de la verdad. Su contundencia descubre a los culpables e intenta hacer justicia. Si esto fracasa no es porque no se hayan llegado a comprobar los delitos denunciados, sino porque el sistema y las autoridades que lo encarnan son autoritarios y corruptos.

"Se trataba de presentar a la Revolución Libertadora [...] el caso límite de una atrocidad injustificada, y preguntarles si la reconocían como suya [...]. La desautorización no podía revestir otras formas que el castigo de los culpables y la reparación moral y material de las víctimas. [...] La respuesta fue siempre el silencio. La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma", concluyó Walsh en el epílogo de Operación Masacre.

Sin embargo, estos crímenes no han quedado totalmente impunes. Por medio de su escritura, Rodolfo Walsh ha asegurado la perduración de los hechos narrados para que ni el olvido, ni la injusticia logren borrarlos.











Infonews
Operación, Masacre

Se el primero en comentar

Deje su comentario

Codigo