El auxilio del FMI tiene el objetivo inmediato de evitar la caída de la economía macrista

Economía

Para ganar tiempo

10-06-2018 Comentar
El respaldo de Estados Unidos al acuerdo con el FMI expresa el deseo de brindar una chance a la reelección de Macri. El Banco Central quedó desplazado de la administración de la crisis. Shock inflacionario con ajuste recesivo. El tic tac de las Lebac.  Por Alfredo Zaiat







La desesperación por anunciar el préstamo extraordinario del FMI tiene un motivo simple y dramático: sin parte de esos dólares y, en especial, con la auditoría permanente para garantizar el pago de la deuda, el jaque de Wall Street a la economía macrista hubiera pasado a ser mate. Las cifras son elocuentes: desde este mes hasta fin de 2019, los vencimientos de deuda del sector público nacional en moneda extranjera (capital, intereses y Letes) totalizan unos 42.200 millones de dólares. A esa suma se le agrega la demanda de billetes verdes para cubrir el déficit comercial que, con devaluación y recesión, alcanzaría los 15.000 millones en los próximos 19 meses. Si se mantuviera la misma tendencia del primer cuatrimestre de este año, la cuenta turismo al exterior más el canje de pesos por dólares para ahorro sería de 62.500 millones de dólares hasta el último mes del mandato de Mauricio Macri. En total, la necesidad mínima de dólares suma 118.700 millones. Por ahora, el único ingreso garantizado es de 15.000 millones de dólares en las 48 horas siguientes del 20 de junio, cuando el directorio del FMI aprobará el acuerdo. 

El crédito del Fondo, otras líneas de financiamiento (BID, CAF y Banco Mundial), la ampliación del swap de monedas con la banca central china y operaciones de repo (préstamos con garantía de títulos públicos) con bancos internacionales no alcanzarán a cubrir el inmenso bache de divisas de los próximos 19 meses. El blindaje financiero sumaría nominalmente unos 70 mil millones de dólares. Es un auxilio imponente pero con desembolsos en cuotas, que sólo servirá para ganar tiempo con el objetivo de dar alguna posibilidad a la reelección de Macri. La esperanza del oficialismo es que capitales especulativos quieran volver a apostar a la bicicleta financiera argentina y que el mercado internacional de crédito se reabra para la emisión de deuda pública y privada. Es una aspiración ambiciosa, con tasas de interés internacional con tendencia alcista y con la ficha brasileña en el tablero especulativo internacional comenzando a tambalear.

El paquete financiero ataca la incertidumbre acerca de la solvencia de corto plazo, que se había puesto en la cornisa con el cierre del grifo de dólares de Wall Street y con la persistente caída de las reservas del Banco Central.  Los dólares del FMI & cía. vienen a garantizar que no habrá dificultades para cumplir con los pagos de capital e intereses de la deuda. Lo dice con todas las letras y sin inhibiciones el ministro de la Deuda, Luis Caputo, y así lo entendieron aliviados bancos, fondos de inversión y tenedores de bonos. Sin embargo, el salvataje no aborda el nudo central del estallido de esta crisis, que no es otra cosa que el creciente flujo negativo de dólares de la economía. La restricción externa, la escasez relativa de divisas, siempre está latente, pero su irrupción a dos años de la economía macrista fue contundente, puesto que se dieron las condiciones para que fuera así con la liberación total de la cuenta Capital de la Balanza de Pagos y la desregulación absoluta del mercado cambiario.

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