Columna de Opinión

No habrá cuadernos que alcancen

13-08-2018 Comentar
El Gobierno ya decidió que Cristina debe ir presa a como sea, porque le es imprescindible sacarla de una cancha electoral donde su asentamiento crece con fuerza completamente inimaginada hasta hace pocos meses.








Ordenar las ideas al cabo de una semana como la pasada (y las próximas) puede parecer un desafío muy difícil de sobrellevar, pero es también uno de esos momentos en que, precisamente por la complejidad temática, puede advertirse la sencillez de algunas conjeturas o conclusiones quizá elementales.

Si acaso no se cree que encarcelar a la ex presidenta sea la determinación de máxima, no se dude que la de mínima es enchastrarla con toda la artillería posible y con los métodos que fueren necesarios incluyendo, desde ya, el bastardeo del estado de Derecho con un cruce de límites que jamás se vivió desde su retorno.

La parodia de juzgamiento y detención contra Amado Boudou significó otro golpe arrollador en lo poco que va quedando de ese ropaje democrático, en varios de sus aspectos sustanciales. 

Un juicio en el que se comprobó que efectivamente Boudou no conocía a Vandenbroele, que éste no era su testaferro y que tampoco le pertenecieron Ciccone ni Old Fund, entre otros detalles clave a los que suma, nada menos y al igual que respecto del dinero que todos se habrían robado, dónde está la plata. No pudieron comprobar absolutamente nada. No hay cuentas ni aquí ni afuera. Pero marche preso. 

Al mejor estilo de la justicia brasileña, puede afirmarse con total seguridad que el tribunal obró por “convicción íntima” antes que por las pruebas y, en el colmo de los colmos, les niega a los detenidos el permanecer en libertad hasta que el fallo quede firme. No sólo eso: exactamente el mismo día en que ese juzgado condenó y detuvo a Boudou, su miembro Pablo Bertuzzi obtuvo el visto bueno gubernamental para trasladarlo a la estratégica Cámara Federal de Inodoro Py.

Una certificación más, bochornosa, repugnante, acerca de la salud del republicanismo en los tiempos macristas. 

La segunda referencia imprescindible es que, dentro de ese cuadro que procura quitar de agenda la economía derrumbada y próxima a un arco fluctuante entre depresión profunda y default, los servicios desataron vía cuadernos fotocopiados el Mani Pulite capaz de volverse en contra de toda la familia y los socios del Gobierno.


Por Eduardo Aliverti
para Página 12 

Cuadernos, Cristina Kirchner, Coimas

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