Columna de Opinión

Ataques de berrinches

07-10-2018 Comentar

En este tiempo tan convulsionado y de incertidumbre que vivimos los argentinos, donde resulta necesario tener certezas acerca de un futuro mejor inmediato - que nos permita recuperar la tranquilidad y el bienestar ahora y no dentro de cinco o diez años- vemos con tristeza que las medidas tomadas para mejorar este turbio y tormentoso presente no funcionan y ni siquiera hay una tendencia que nos permita vislumbrar una luz de esperanza al final del camino.


Es innegable que en esta Argentina del presente hay miles de personas que no tienen cinco o diez años para esperar que las cosas mejoren ya que las necesidades están aquí y ahora. Ejemplo de ellos, son los sectores más vulnerables de la sociedad como los jubilados, los niños y los enfermos, quienes no están en condiciones de ver si algún día quizás - por un milagro divino , o se alineen los planetas , o se calmen las tormentas desatadas en otras latitudes- la copa empiece a derramarse un poco hacia ellos. El tiempo es hoy y ahora.

Sabemos que el gran problema del Gobierno Nacional es estrictamente político, y en este punto no hay cuadernos u operación de prensa que los pueda salvar de esto, puesto que ningunas de las medidas que hasta ahora tomaron para enfriar la economía serán aprovechadas, si no logra formar consensos con otros sectores de la vida política nacional; y así poner en marcha un plan de gobierno que- a casi tres años de estar en el mando -han demostrado no tener.

La situación actual nos demuestra que el gobierno nacional usa herramientas para aspirar los pesos de la plaza para que no vayan a dólares o a consumo y paga una tasa a esas letras del 70 por ciento, pero no nos dice de donde sacará la plata para pagar estos intereses intergalácticos ya que tiene el objetivo de no emitir y de no tener déficit final primario. Una medida rara y con poco vuelo.

Sin embargo en la calle la situación es preocupante y los meses por venir serán aún más duros, pues cortándose definitivamente la cadena de financiamientos a las Pymes y por ende la cadena de pagos, es innegable que vamos de mal en peor. Los tiempos que se avecinan serán difíciles, colmados de necesidades. Si a todo esto le sumamos que debemos esperar que el mercado confíe en un plan de Gobierno endeble -que se resiste a acordar con los partidos de la oposición medidas de consenso- que permitan superar la crisis , nuestro futuro como país seguirá siendo caótico e incierto.

Este raro condimento del presente es más que complicado y digo esto porque en el Gobierno conviven la inexperiencia de algunos, los caprichos de otros, los negociados de varios, el odio y anti peronismo de un sector minúsculo pero virulento, pero lo más preocupante es que todo esto está al mando de un presente que aún tiene caprichos adolescentes con ataques de berrinches y con aires de grandeza.









Carlos Alberto Roble

Berrinche, caprichos, Gobierno

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