Columna de Opinión

Amnesia

25-07-2018 Comentar
Cada tanto, las sociedades infantilizadas deciden olvidar. Intentando escapar de la frustración que causan los errores repetidos, deciden eliminar la conciencia de la repetición. Cansadas de contemplar las páginas de su historia llena de los mismos desaciertos, deciden arrancarlas para innovar en las hojas en blanco con los antiguos errores renovados.



Laceradas por la conciencia de las equivocaciones pasadas, pero sin la inteligencia y valentía necesaria para corregirlas, optan por perder la conciencia. Convencidas de que lo que les impide alcanzar un futuro exitoso es recordar el pasado, disfrazan de optimismo la estupidez y se encaminan gustosas a repetir con alegría las tristezas que olvidaron detrás.

Una parte de la sociedad Argentina, una vez más, ha decidido olvidar. Hace poco más de dos años optó por no recordar lo que las políticas que proponía Macri habían causado en gobiernos anteriores. Olvidó que durante la última dictadura militar y los gobiernos de Menem y De la Rúa la rebaja de impuestos al sector agroexportador, la liberalización del flujo de capitales y la apertura de las importaciones dejó al país sin divisas, provocó el sobreendeudamiento externo, destruyó la industria y el empleo, generó inflación y terminó en una crisis cambiaria y económica. Como decidieron olvidar que poner en la presidencia a Macri era un antiguo error, y se convencieron que por insistir con lo que antes había fracasado ahora acertarían, los ha sorprendido despertarse del sueño trastocado en pesadilla con el FMI en el despacho presidencial, el dólar disparado, la industria paralizada y la inflación descontrolada. Ahora se apresta a olvidar que conferir a las fuerzas militares tareas de seguridad interior durante el gobierno de Isabel Perón condujo a la violación sistemática de derechos humanos y a la dictadura más atroz que ha tenido nuestra historia. Seguramente se despertarán con las manos ensangrentadas presentando su indolencia como inocencia.

Como la amnesia les impide ver que han tomado el mismo camino que en el pasado los condujo a la misma catástrofe, ahora tienen la convicción de que todos los caminos son catastróficos. El optimismo amnésico los llevó a poner en el poder a un gobierno indecente, la resignación catastrofista los llevará a sostenerlo. Si todos los caminos son iguales no tiene ningún sentido modificarlo. Cuando se tiene la absurda certeza de que en lo sustancial todo es igualmente malo, lo insustancial se vuelve relevante. Deja de importar el fondo y pasan a importar las formas: la camisa blanca inmaculada, el hablar pausado, la mirada cándida, las palabras suaves. Al amnésico ya no le importa que el gobierno haga lo que dijo que no haría porque a eso también lo ha olvidado. No le importa que haya ganado las elecciones que lo llevaron al poder fingiendo afiliaciones, suplantando identidades y blanqueando dinero. Todos lo hacen. No le importa que aumentara las tarifas, que devaluase, que alimente la inflación, que provoque que las industrias cierren, que se sobreendeude y entregue el control de la economía al FMI. Todos hubiesen hecho lo mismo. No le importa que en operativos de seguridad de gendarmería y prefectura, algunos ciudadanos hayan perdido su vida. Todos los gobiernos tienen sus muertos.

Las sociedades que progresan no son aquellas que no cometen errores sino aquellas que no los repiten. La memoria es la inteligencia de los pueblos. Por eso cuando una parte de la sociedad ha decidido olvidar, al resto no le queda más que obstinarse en recordar.







Hugo Seleme

Macri, Amnesia, Argentina, Militares

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