Columna de Opinión

Al borde de la batalla decisiva

10-02-2020 Comentar
Nunca, previo a la semana pasada, habían sido tan explícitos el tamaño de la tragedia económica dejada por Macri y  los tremendos obstáculos para encontrarle, al callejón, una salida que no vuelva a ser pagada por la inmensa mayoría de los argentinos.
Por Eduardo Aliverti







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Nunca, previo a la semana pasada, habían sido tan explícitos el tamaño de la tragedia económica dejada por Macri y  los tremendos obstáculos para encontrarle, al callejón, una salida que no vuelva a ser pagada por la inmensa mayoría de los argentinos.

Pero era -y es- otra cosa tener conciencia real y masiva del estado calamitoso en la macroeconomía.

Así se le llama a esas cifras que, entre otros grandes aspectos, revelan qué produce el país (repartido entre cuántos, si las cuentas aspiran a ser más honorables); sus niveles de inversión, crecimiento y empleo; la diferencia entre importaciones y exportaciones para ver cómo se generan divisas genuinas, que además pueden provenir de acceso al crédito a tasas razonables para aplicarse a la producción.

Y, ay, lo que se debe en qué moneda, que en su monto, plazos, capital e intereses tiene que pagarse a quiénes.

No faltaron antecedentes ni prevenciones varias, nunca suficientes, sobre la catástrofe endeudadora de la pandilla gobernante hasta hace, hoy, dos meses.

Ese retrato de lo que se venía como herencia fue señalado por unos pocos medios periodísticos y analistas de la entonces oposición, y por menciones generales en la campaña del Frente de Todos. No mucho más.

Uno de quienes advirtió con énfasis en torno del cataclismo interno y externo fue Axel Kicillof, hoy cuestionado con severidad y deleite por la derecha que lo acusa de haberse hecho el guapo inútilmente. Incluso, lo critican en reserva voces del oficialismo.

Todavía se recuerda cómo le cayeron encima al gobernador por el discurso lleno de cifras, y dramatismo, que hizo la noche de la victoria electoral.

Le apuntaron que era momento de celebración y no de aburrir con números insondables, frente a un público apenas ansioso de festejo por sacarse de encima a Macri.

Ahora resulta que esa misma figura, Kicillof, capaz de una epopeya histórica con su trabajo de zapa nada menos que en territorio bonaerense, contra la envergadura mediática de Vidal y la desconfianza de dirigentes peronistas del conurbano, es discutido porque se animó a estirar al límite las condiciones pagadoras de una parte ínfima de la deuda provincial en dólares (y por poner en riesgo, dicen, la táctica negociadora de Nación, como si alguien más que un tarado pudiera suponer que el tira y afloje del gobernador no fue consensuado con el gobierno nacional).

Hay una obviedad cuya negación no debería poder creerse.

Si Kicillof ejecutaba el default, junto al colmo de los colmos de hacerlo con el Presidente afuera del país, tratando de sumar favores al menos declarativos, hubiera cargado el sambenito de ser un irresponsable absoluto.

Pagó y, entonces, demostró que es un chiquilín al que los bonistas le enrostraron su falta de piné para envalentonarse, de acuerdo con la unánime y miserable visión generalizada de los medios que expresan el interés del capital financiero.

Estaba condenado de antemano, hiciera lo que hiciese.

El volumen del pago, 250 millones de dólares que vencían indefectiblemente, era una “nadería” en su proporción numérica. No en la simbólica.

¿Puso la cabeza, Kicillof, para experimentar cuál sería la reacción acreedora, y desde ahí tomar en cuenta qué podría esperarse?

Segura o probablemente sí.

Son tácticas, de las archisabidas, en las que tales actúan de moderados y tales de agresivos.

El Presidente, al cabo de su gira europea que las redes del aparato mediático le enrostraron como “vacaciones” cual si fuese un émulo de Macri, lo dejó claro con independencia de en qué redundará la jugada.

Dijo Fernández: tenemos plan pero vayan a cantarle a Gardel con que lo hagamos público, porque “estamos jugando al póker y no con chicos”.


Página 12



Macri, macroeconomía , Axel Kicillof

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